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Planorámica advierte del aumento de los riesgos de volar drones sin conocer las restricciones del espacio aéreo

Planorámica pone el foco en la importancia de consultar las restricciones del espacio aéreo y planificar correctamente cada operación antes de volar un dron

El uso de drones se ha extendido a sectores como la producción audiovisual, la inspección de infraestructuras, la agricultura de precisión, la teledetección o diferentes servicios profesionales.

Este crecimiento también ha puesto el foco en la necesidad de realizar cada operación teniendo en cuenta las condiciones del espacio aéreo y los requisitos establecidos para cada zona.

Planorámica señala la importancia de realizar una planificación previa antes de cualquier vuelo. Conocer las condiciones aplicables al lugar de operación permite identificar posibles limitaciones y determinar qué requisitos deben cumplirse antes de iniciar una operación con UAS.

La normativa no establece las mismas condiciones para todos los vuelos. Además de las reglas generales asociadas a cada categoría operacional, existen zonas geográficas UAS que pueden limitar o prohibir determinadas operaciones o establecer requisitos adicionales.

Así lo recoge la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), que incluye entre estos espacios zonas próximas a aeródromos y helipuertos, espacio aéreo controlado, entornos urbanos y determinadas zonas prohibidas o restringidas. 

Cuando la operación requiere trámites adicionales
La planificación también puede implicar una gestión aeronáutica y administrativa específica.

En determinadas operaciones pueden ser necesarios trámites ante AESA, estudios de seguridad, documentación operacional u otras gestiones.

Planorámica cuenta con servicios de consultoría y gestoría aeronáutica orientados precisamente a este tipo de necesidades, incluyendo solicitudes ante AESA, permisos aeronáuticos, estudios de seguridad y manuales de operaciones.

El objetivo de esta gestión es facilitar la preparación documental de las operaciones y ayudar a determinar los pasos necesarios en función de las características de cada caso.

En este sentido, los cursos de piloto constituyen una parte de la preparación, mientras que la gestoría aeronáutica puede resultar necesaria cuando una operación requiere gestiones específicas

Conocer el espacio aéreo antes de despegar
Uno de los aspectos fundamentales de la planificación consiste en comprobar qué condiciones existen en el punto donde se pretende realizar el vuelo.

Las zonas geográficas UAS son partes del espacio aéreo establecidas para facilitar, restringir o excluir determinadas operaciones de aeronaves no tripuladas. Su finalidad está relacionada con la gestión de riesgos para la seguridad, la protección, la privacidad, los datos personales o el medio ambiente.

Por este motivo, disponer de un dron y contar con formación para manejarlo no es suficiente para determinar si una operación puede realizarse en una ubicación concreta. Es necesario conocer las condiciones del entorno y comprobar la información aeronáutica correspondiente.

La aplicación ENAIRE Drones permite consultar las zonas geográficas UAS y otros avisos antes de realizar una operación.

La herramienta está diseñada precisamente para facilitar la planificación de los vuelos y proporcionar al piloto una visión del entorno en el que se desarrollará la operación. 

Las restricciones pueden depender del lugar de operación
Las condiciones de vuelo pueden variar en función de la ubicación. No es lo mismo operar en una zona alejada de núcleos urbanos que hacerlo en las proximidades de un aeródromo, un helipuerto o dentro de un espacio aéreo sujeto a determinadas condiciones.

AESA establece que, dependiendo del lugar de operación, pueden existir requisitos adicionales además de los correspondientes a la categoría operacional del vuelo. Por ello, la comprobación de la ubicación constituye una parte esencial de la preparación.

Esta cuestión adquiere especial importancia cuando el vuelo tiene una finalidad profesional. Una operación audiovisual, una inspección industrial o un trabajo de teledetección requiere definir previamente dónde se realizará, qué tipo de operación se plantea y qué condiciones deben cumplirse.

La planificación permite anticipar estas circunstancias en lugar de detectarlas cuando el equipo ya se encuentra preparado para despegar. 

La información aeronáutica debe mantenerse actualizada
Otro aspecto que debe tenerse en cuenta es que la información del espacio aéreo puede actualizarse.

ENAIRE señala que los datos relativos a las zonas geográficas UAS se actualizan conforme a las fechas establecidas para la entrada en vigor de la información aeronáutica. Además, pueden existir actualizaciones adicionales que se comunican mediante los canales de información correspondientes.

A esto se suman los NOTAM, avisos que permiten comunicar información temporal relacionada con instalaciones, servicios, procedimientos o peligros cuyo conocimiento puede resultar esencial para las operaciones de vuelo.

Por tanto, consultar la información antes de cada operación resulta especialmente relevante. No debería darse por hecho que las condiciones encontradas en una planificación anterior permanecen necesariamente sin cambios. 

La formación también incluye conocer las condiciones de operación
El conocimiento de la normativa y del entorno aeronáutico forma parte de la preparación de un piloto de UAS.

En su oferta formativa, Planorámica dispone de formación para las categorías abierta y específica, incluyendo A1-A3, A2 y STS01 y STS02, además de diferentes especializaciones vinculadas a ámbitos como el sector audiovisual, la agricultura de precisión, la industria, las emergencias o la fotogrametría.

La formación para operar un dron no se limita, por tanto, al manejo de los controles de vuelo. La preparación debe permitir comprender las condiciones en las que se desarrolla una operación y actuar de acuerdo con los requisitos aplicables.

En la categoría abierta, por ejemplo, AESA contempla las subcategorías A1, A2 y A3, mientras que determinadas operaciones de mayor riesgo se encuadran en la categoría específica.

La categoría correspondiente dependerá de las características de la operación y de las condiciones establecidas por la normativa. 

No todos los vuelos presentan las mismas condiciones
La utilización de un dron puede responder a objetivos muy diferentes. Una grabación audiovisual no plantea necesariamente las mismas circunstancias que una inspección de una infraestructura o un trabajo de teledetección.

También pueden cambiar las condiciones en función de la zona, la altura prevista, el tipo de aeronave o las características concretas de la operación.

Por esta razón, la planificación debe realizarse caso por caso, evitando aplicar una misma pauta a todos los vuelos.

Desde una perspectiva de seguridad operacional, conocer previamente las condiciones permite identificar posibles limitaciones y comprobar si la operación prevista se ajusta a los requisitos correspondientes. 

Una preparación adecuada reduce la incertidumbre
La expansión de los drones como herramienta de trabajo está aumentando la necesidad de contar con operadores que comprendan tanto el funcionamiento de la aeronave como el marco en el que se desarrolla cada operación.

La tecnología facilita actualmente el acceso a información que antes podía resultar más compleja de consultar. Herramientas como ENAIRE Drones permiten revisar las zonas geográficas UAS y otros avisos antes de realizar un vuelo.

Sin embargo, disponer de información no sustituye la necesidad de saber interpretarla correctamente.

La preparación comienza antes de llegar al lugar de vuelo:

Identificar la ubicación, consultar las restricciones aplicables, revisar los avisos existentes y determinar qué requisitos corresponden a la operación prevista. 

Volar con drones implica conocer mucho más que el equipo
La evolución del sector está haciendo que el conocimiento del entorno aeronáutico tenga un papel cada vez más relevante.

Un piloto puede disponer de una aeronave equipada con tecnología avanzada y, aun así, necesitar realizar una planificación detallada antes de utilizarla. El equipo es únicamente una parte de la operación.

El conocimiento de las zonas geográficas UAS, la formación correspondiente y la revisión de la información aeronáutica forman parte de una preparación que permite abordar cada vuelo con mayor seguridad y conforme a las condiciones establecidas.

Desde Planorámica se destaca así la importancia de incorporar la planificación como un paso habitual antes de cada operación. Consultar el espacio aéreo, conocer las restricciones y comprobar la información vigente son acciones que deben formar parte del procedimiento previo al despegue.

En un sector que continúa ampliando sus aplicaciones profesionales, volar un dron implica también comprender el espacio aéreo en el que se desarrolla cada operación.

La formación, la planificación y el conocimiento de los requisitos aplicables son elementos esenciales para realizar vuelos de forma segura y conforme a la normativa.

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