Son muchos, demasiados, los factores que intervienen para que una empresa llegue de manera solvente al final del mes. En no pocos casos, incluso con una excelente cartera de clientes, con un buen ciclo de ventas y beneficios, la tesorería comete errores que perjudican seriamente el progreso y la escala del negocio. Existe un elemento especialmente sangrante que imposibilita la buena marcha de la organización: la coincidencia de los vencimientos de varios préstamos, los pagos habituales y fijos junto a las cuotas de financiación.
Las pymes se ven envueltas en esta situación con más frecuencia de lo que, en principio, pudiera parecer. Los empresarios y emprendedores se sumergen en distintas fuentes de financiación para que su negocio crezca rápidamente. Es habitual reinvertir o pedir préstamos para renovar instalaciones e incluso para superar baches y periodos de baja actividad cuando aún se está costeando la inversión inicial.
En este momento, cuando las obligaciones financieras absorben buena parte de los ingresos, es cuando conviene revisar las condiciones de las deudas para recuperar liquidez empresarial.
Por qué se acumulan las deudas en una empresa
El endeudamiento forma parte de la gestión habitual de cualquier sociedad mercantil. Solicitar un préstamo para comprar maquinaria, ampliar instalaciones o financiar existencias es una decisión perfectamente razonable. Las dificultades llegan cuando los ingresos previstos se retrasan y las cuotas siguen venciendo puntualmente.
A veces, el origen está en clientes que tardan demasiado en pagar, en una caída de las ventas, en un aumento de los costes e incluso en inversiones cuya rentabilidad tarda en llegar.
En estos casos la empresa necesita recurrir a nuevas líneas de crédito para atender compromisos anteriores, por lo que la presión sobre la tesorería acabará afectando al funcionamiento diario del negocio.
Cómo funciona la refinanciación de deudas empresariales
Cuando las cuotas empiezan a resultar difíciles de asumir, se debe tomar la decisión de sentarse con las entidades financieras y forzar a una revisión de los acuerdos existentes.
La refinanciación de deuda empresarial permite plantear cambios en los plazos de devolución, los intereses o el calendario de pagos. Por ejemplo, una sociedad que tiene pendiente devolver un préstamo en dos años podría negociar un vencimiento más largo para reducir sus cuotas mensuales.
Del mismo modo, la reunificación de deudas para empresas es posible y consiste en agrupar distintas obligaciones financieras mediante una nueva operación. Así, una pyme que mantiene varios préstamos podría pasar a gestionar una única cuota, siempre que consiga unas condiciones adecuadas.
Reducir las cuotas con sus ventajas y costes
Disponer de más dinero cada mes facilita el pago a proveedores, las compras de mercancías y la atención de otros gastos. Esa mayor disponibilidad de efectivo dará cierto respiro a una empresa que atraviesa dificultades puntuales.
Por otro lado, hay que estar precavidos. Ampliar el plazo de un préstamo puede suponer pagar más intereses a lo largo de su vida. Además, algunas operaciones llevan aparejadas comisiones, gastos de formalización o exigencias de garantías adicionales.
Analizar las cuentas antes de negociar con el banco
Por eso, una cuota más baja no siempre significa una deuda más barata. Hay que calcular cuánto terminará pagando la sociedad y comprobar si las nuevas condiciones compensan.
Antes de solicitar cambios en la financiación de empresas, es fundamental revisar los ingresos previstos, los gastos fijos, los vencimientos pendientes y la capacidad real de devolución.
En este punto, contar con asesoramiento financiero especializado puede facilitar la renegociación bancaria. Un profesional puede estudiar las distintas operaciones, elaborar previsiones de caja y ayudar a presentar una propuesta fundamentada ante las entidades acreedoras.
La Refinancianción de deuda empresarial requiere, en definitiva, conocer bien la situación económica del negocio. El propósito es conseguir que los pagos sean compatibles con la actividad de la empresa, evitando que las obligaciones financieras terminen comprometiendo su continuidad.
Periodista especializada en información económica y jurídica. Abogada, emprendedora y deportista. Lectora apasionada de Kant, Hegel y Butler. Me encantan todas las actividades que me permitan pensar, escribir, leer y sumergirme en las profundidades ilimitadas de la vida. Correo: nmartinez@elnegocio.es